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Viernes, 17 de diciembre de 2004
MORIR TEMPRANO EN LA VIDA
Hola amigos ¿cómo están ustedes? Leer la frase anterior me llevó unos cinco segundos, seguir escribiendo estas líneas pongámosle que unos 10 segundos más, en este espacio de tiempo en el mundo murieron 3 niños.
A nivel del planeta, de 6.500.000.000 de personas que lo habitan, 1.200.000.000 viven en condiciones de pobreza absoluta, 96 % de estas personas viven en países ubicados fuera del área de los países ricos.
850 millones padecen hambre, según establecen informes de agencias de las Naciones Unidas que fueran difundidos recientemente. Por otra parte se indica que si no fuera por las Agencias Internacionales de Ayuda y las ONGs la situación sería mucho peor. Por hambre y desnutrición mueren unos 11 millones de seres humanos por año o sea 29.000 por día o sea 20 personas por minuto ! 850 millones de personas simplemente no tienen que comer, una cifra superior a la población de los países del denominado primer mundo. Hambre y la desnutrición son las dos palabras más usadas en el mundo cuando se habla de riesgo de vida, más que el sida y la malaria.
Las familias pobres del mundo subadministrado, gastan el 75 % de sus ingresos en comida, en tanto en los países desarrollados destinan a ello un 10 %. El hambre se ha convertido en una situación que se pasa de padres a hijos, 17 millones de niños nacen con bajo peso porque sus madres están desnutridas. Casi 11 millones de niños de menores de 5 años mueren en los países periféricos y la desnutrición es la causa de ello en el 60 % de los casos. 900 millones de pobres viven en las áreas rurales.
En Uruguay si miramos los números descubrimos que en la zonas pobres la situación es aun peor que en muchos países africanos. En Bella Unión la mortalidad ha llegado al 56 por mil. Según estudios de la Unicef, la tasa de mortalidad infantil en Artigas es superior a la de Ecuador, de 25 por mil y está aún lejos de la de Nicaragua, que es de 32 por mil. El porcentaje de nacimientos de bajo peso es igual al de Camboya, Ghana, Kenia y Camerún. Quienes han estado en el norte de Uruguay, cuentan que, 200 niños de Bella Unión, descalzos, con ropa raída y caras sucias forman fila todas las tardes ante un camión a la espera de recibir el que probablemente será su último plato del día: un vaso de leche y un poco de pan con dulce. Esos niños son la cuarta parte del total de pequeños y adolescentes que habita Las Láminas el barrio más pobre de la ciudad, la segunda más poblada del departamento de Artigas, a 630 quilómetros al norte de Montevideo, donde no hay agua corriente ni cloacas y en el que sólo 40 de 200 familias tienen electricidad. La doctora María Elena Curbelo es la pediatra que atiende a la niñez en esos barrios pobres de Bella Unión. Hace pocos meses denunció la creciente mortandad infantil en esa zona.
Agradecidos por su actividad, los burócratas de turno intentaron destituirla. Supongo que el razonamiento de estas personas que además tienen diplomas que les permiten trabajar como médicos fue el de que la gente bien podía morirse sin hacer ruido y sin molestar a nadie. Felizmente fue tal el estruendo que hizo la gente en Bella Unión, que estas personas, que además, como decía, lamentablemente tienen títulos de médicos, tuvieron que dar marcha atrás. La revista Noticias del Sindicato Médico del Uruguay le hizo un reportaje en su Edición 123 del mes de agosto de este año. En ella la Doctora cuenta cómo las mujeres de aquel lugar, asesoradas por las médicas, elaboran un "complemento vitamínico" con cáscaras de huevo, de arroz y con otros elementos alimenticios que por lo general tiramos a la basura. La lucha es entre la vida y la muerte para sus hijos desnutridos.
Le preguntan: "Con ese complemento se suple la compra de productos nutricionales industriales?"
Contesta: "Claro, en los centros privados se usa Dayamineral, pero Salud Pública no tiene. Por lo menos al Hospital de Bella Unión no llega ningún complemento vitamínico. Lo enfrentamos a partir de la unión del Mercosur de los de abajo".
Cuando en Brasil se estaban exponiendo las virtudes del complemento natural uno de los asistentes dijo: "Esa es comida para chanchos". Y la médica le respondió: "¿Dónde vio usted a un hijo de chancho desnutrido?"
Entonces no salgamos a decir cuando escuchamos las noticias del mundo: "¡¡Pobre gente, en qué lugares viven!!" porque aquí tenemos ejemplos aún peores. Decimos que en China se paga una miseria como salario o jornal y que por eso exportan tan barato y en Uruguay a quienes pelan árboles en las empresas madereras les pagan 0,50 centésimos por cada tronco o sea que para reunir 100 pesos deben pelar 200 árboles y para reunir 100 dólares deberán pelar 5.000 árboles. Además, de esos miserables pesos que logran reunir deben pagarse la alimentación. No hablemos de los de afuera porque estaremos mirando la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.
El pasado mes de setiembre Lula dijo en la Asamblea General una frase a la que debiera presentarse mucha atención: "No habrá seguridad ni estabilidad en el mundo mientras no construyamos un orden más justo y democrático" y su invocación final referida al profeta Isaías: "La paz sólo llegará como consecuencia de la justicia".
Mientras tanto los armamentos pesados, cuyo comercio es registrado por la ONU, facturan por año unos 950 mil millones de dólares.
El primero de marzo próximo será el momento de empezar a cambiar todos estos horrores en Uruguay y no habrá tiempo de descansar ni argumento para no cumplirlo, porque es lo que la mayoría de los uruguayos votaron el pasado 31 de octubre.
Hasta la próxima semana.
Por: Carlos Cáceres Durán | LOS ARTICULOS DE CARLOS CACERES DURAN | Comentarios (0) | Referencias (0)