Podrán leer artículos que escribo todas las semanas, más comentarios, notas y otros temas interesantes para los lectores. También columnas de opinión de otros periodistas y noticias importantes Los comentarios de ustedes importan.- Carlos Cáceres Durán
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com
Viernes, 17 de diciembre de 2004
LOS BUITRES DE CUELLO BLANCO
Hace unas semanas, leyendo diverso material que había recibido, encontré algo sobre el Fondo Monetario Internacional frente a lo cual no me quedó muy claro si reír o llorar o ambas cosas a su tiempo, muy posiblemente.
Esta "buena gente" que hace pocos días pasó por aquí para verificar cómo estábamos haciendo los deberes. Que resaltaron que hay que tener buenas cuentas de cualquier manera, aunque le tiraron una línea al futuro Ministro de Economía para no chocar de entrada con los integrantes del nuevo gobierno. Que suelen exigir a los gobiernos que ajusten sus cuentas aunque sea al costo del hambre de la gente, esa gente a la que no le importan los niños que pasan hambre o los que se mueren, esa gente que impone esos ajustes pero que no mira a quien le presta, ni si ese país puede pagar todo ese dinero. Luego por supuesto, cuando le dicen que no se puede pagar lo que prestaron porque no hay retorno suficiente, ellos se asombran "¡Ah, no! ¡¡Ustedes tienen que pagar de cualquier manera!! Si la gente pasa hambre, si las calles tienen agujeros, si aumentan los barrios marginales, ah, ¡eso no es nuestro problema! Nosotros tenemos que cobrar lo que les prestamos más lo intereses ¡sí o sí!" Esos insensibles personajes se comportan puertas adentro al revés de la austeridad que propician. El último presupuesto aprobado por el Directorio del Fondo Monetario Internacional para el funcionamiento del organismo contempla un aumento en las erogaciones del 12,3 %, hasta superar los 900 millones de dólares, prevé un incremento en la dotación de personal y eleva las remuneraciones de sus funcionarios de máxima jerarquía, comenzando por el Director Gerente, Rodrigo de Rato, quien pasó a ganar más de 400.000 dólares por año.
De acuerdo con el último presupuesto aprobado, que cubre el período mayo 2004-abril 2005, que aparece publicado en el último y reciente Informe Anual, el Fondo Monetario prevé gastar en estos 12 meses en rubros administrativos un total de 906 millones de dólares, a lo que se suman 32 millones de dólares de gastos de capital, que básicamente están destinados a la finalización del nuevo edificio que se inaugurará a mediados del año próximo.
La asignación a las partidas administrativas representa un incremento del 12,3 % con relación a los 806 millones de dólares que se gastaron en el ejercicio cerrado el 30 de abril de este año. Ese aumento en el gasto no es una excepción, sino que se viene repitiendo año tras año desde hace un decenio. Lo que se prevé gastar en el último presupuesto es casi el doble de lo que se gastó en el ejercicio cerrado en abril de 1995. Por supuesto que en los sucesivos informes anuales, el Directorio del FMI siempre señala que "la institución viene modernizando sus procedimientos presupuestarios internos, estableciendo un orden de prioridades en la asignación de los recursos y manteniendo topes sobre el número total de puestos de personal".
Ahora bien, si vamos a la realidad de los números, los gastos en personal son altísimos y como sucede con el resto del presupuesto, no ha cesado de aumentar en los últimos años. En el presente ejercicio del total de 905 millones los sueldos se llevan 374 millones, a lo que se suman 260 de "otros gastos en personal".
En los últimos catorce años la cantidad de empleados ha pasado de 1774 a 2802 funcionarios, es decir que se incrementó en 58%.
El Fondo dice tener como criterio guía para la determinación de la escala de remuneraciones que paga el concepto de que "La estructura salarial del FMI se revisa anualmente y si procede, se ajusta tomando como base comparaciones con los sueldos pagados por determinadas empresas privadas financieras e industriales de Estados Unidos, Francia y Alemania y por organismos del sector público, principalmente de Estados Unidos." Escuchando estas palabras tal como se dicen, no cabe más que aplaudir. Es algo muy razonable y aceptable para los empleados del organismo y para el propio funcionamiento de la Institución, pues de esa manera pueden competir en la captación de recursos humanos de buen nivel y mantener los que tiene.
Lo que uno se pregunta es porqué no aplican estos mismos parámetros para las empresas estatales y organismos de los países que auditan, pues allí el criterio suele ser el opuesto, con lo cual los logros podemos suponer cuáles son.
Rodrigo de Rato cobra un sueldo anual de 406.520 dólares, Anne Krueger 302.410 dólares, y los Subdirectores que le siguen en el escalafón 288.010 dólares por año.
El escalafón más bajo lo ocupan los choferes, que cobran entre 26.800 y 40.200 dólares por año. Una asistenta de secretaria llega a cobrar 50.000 dólares. Un Economista doctorado con poca experiencia, entre 75.000 y 112.000 dólares. Un Subjefe de división hasta 156.720, y un Subdirector de departamento, entre 188.000 y 236.000 dólares.
Por supuesto que viajes y viáticos van aparte de los montos indicados.
Los viajes tienen asignados casi 100 millones de dólares, con un aumento de algo más del 6% respecto del ejercicio 2004.
En la página 101 del Informe Anual 2004 afirman que "se registraron aumentos significativos de eficiencia en el rubro viajes". Pero si se analizan con detenimiento los presupuestos de los últimos años, se comprueba que no ha existido la tal mejora de eficiencia, pues que si bien la partida destinada a viajes está prácticamente estancada desde hace algunos años, la cantidad de países asociados también se mantuvo prácticamente estable. Los países sometidos por voluntad propia al Fondo eran 181 hace diez años y hoy son 184.
Mirando el conjunto de estos datos la conclusión es que la eficiencia del Fondo Monetario Internacional es tan lamentable como la de cualquier país subadministrado del Mundo Explotado de la periferia. En diez años duplicaron el gasto y engrosaron significativamente el personal. Además, sus funcionarios cobran cada año un poco más. ¿No es que sus técnicos indican que se debe pagar en relación a la productividad?
Por supuesto que este planteo podría ser contestado, diciéndonos que son tan eficientes que merecen ganar todo ese montón de dólares y los que vivimos en estos sufridos, saqueados y hambreados países, podríamos reír o llorar o ambas cosas.
En las últimas décadas la mayoría de los integrantes principales de los equipos económicos de los países latinoamericanos han tenido como premio a los sufrimientos que han producido a los habitantes de sus respectivos países, al exprimirlos para que el Fondo pudiera recuperar su dinero más jugosos intereses, un puestito en el staff del Fondo cuando han dejado de cumplir sus actividades. Esperemos que dentro de 5 años podamos ver un país mejor y con un equipo económico que no termine engrosando las filas de estos buitres internacionales de cuello blanco. En ese momento podremos tener claro si el gobierno que hemos tenido ha sido un gobierno para la gente.
Hasta la próxima semana.
Por: Carlos Cáceres Durán | LOS ARTICULOS DE CARLOS CACERES DURAN | Comentarios (0) | Referencias (0)