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Viernes, 24 de diciembre de 2004

LA COLUMNA DE CARLOS CACERES 24 DE DICIEMBRE DE 2004

LOS VARIOS MUNDOS DE MONTEVIDEO Y EL URUGUAY

Tengo la costumbre cuando el día está soleado de salir a caminar con mi esposa por el viejo Parque Urbano, el actual Parque Rodó. Me gusta respirar el aire de los eucaliptos, mirar las aves, ver y oler las magnolias, escuchar el sonido generado por los horneros, los venteveos y otros habitantes voladores, observar el porte de las palmeras, de los árboles y las plantas de Islas Canarias y el resto del mundo. Meditar en la levedad de la vida que hará que esas especies vegetales sean vistas por otras personas dentro de décadas, cuando nosotros ya no estaremos aquí para disfrutarlas. Luego seguir rumbo al paseo de los pescadores que ya está habilitado, el de Punta Ramírez, a disfrutar del sol.

Hay otro, el de Punta Shannon, que está "suspendido" desde hace años por las presiones enormes que recibió el Intendente Arquitecto Arana de parte de la gente "importante" que se reúne allí y que resolvió por sí misma que la "mersada" no podía pisar el mismo lugar que ellos. ¡¡Faltaba más!! y el Arq. Arana lo permitió, lo cual es lamentable.

Pero además nos demuestra que una persona puede ser muy sensible a las necesidades y carencias de la población, como el Intendente lo ha demostrado en muchas ocasiones, pero, quizás sin darse cuenta debido a su enfoque sociológico, mantener las barreras entre los diferentes mundos que conforman la ciudad.

Otro ejemplo, aunque más engorroso, es el Club de Golf, siempre he creído que allí debieran extenderse las áreas verdes del Parque Rodó, abriendo el parque para todos los ciudadanos de Montevideo, pues es un lugar demasiado privilegiado para que sólo sea disfrutado por unos pocos adinerados. Pero las autoridades municipales, anteriores y actuales, evidentemente piensan lo contrario. No queda "paqueto" pensar como yo lo hago y descartan esta posibilidad. Entonces cuando algunas personas se espantan por las declaraciones del Senador Mujica o del Diputado Rosadilla, debieran tener claro que en Montevideo hay más de un mundo y que barrer debajo de la alfombra no es la solución.

Está el mundo de los que tienen un nivel económico alto, está el mundo de los del medio (cada vez menos), está el mundo de los medios pobres, está el mundo de los pobres pobres, está el mundo de los indigentes (100.000 personas) y está otro mundo fantasma, el de las 40.000 casa vacías que se estima hay en Montevideo.

Cada uno de estos mundos tiene sus números diferentes, con mortalidad infantil que se dispara al 30 por mil, desocupación que trepa al 80% o deserción estudiantil del 70%.

Y estamos mirando los mundos diferentes de nuestra ciudad, si por ejemplo vamos a Bella Unión al barrio Las Láminas, encontramos una mortalidad infantil del 56 por mil, al mejor estilo de los peores lugares de África y no es el único lugar del interior donde esto sucede.

Cada uno de nosotros mira el mundo a partir del entorno en el que vive, es la primera ventana que se nos abre en cada momento de nuestra existencia.

No es la misma impresión la que voy a tener yo en el Parque Rodó, que la que va a tener alguien que vive en un asentamiento de esos que hay muchos, con techos de chapa, costaneros y relleno de cartón. No es la misma impresión la que tendrá alguien que vive en una casona de Carrasco o en un apartamento sobre la rambla, que la de alguien que vive en una chabola en el barrio Casabó, en el Borro, en Cerro Norte o la de aquellos cuyo "almacén" es el basurero.

No es la misma impresión la del que sabe que hay un mundo más allá su vista, que la del que piensa que más allá de la mugre que lo rodea sólo viven enemigos.

Yo puedo tener internet, aunque sea carísima para los ingresos uruguayos. El que vive en Carrasco en una mansión puede irse a pasear a París y conocer las maravillosas obras de arte que hay allí. Quien vive en el asentamiento o en la chabola, muy seguramente no conoce internet ni sabe de las obras de arte del Louvre o el Ermitage. La de él es sobrevivir. ¿Cómo?, ¡ni él lo sabe!, pidiendo, changueando, recogiendo comida de la basura, robando en muchos casos.

¿Cuál es el mundo de los jóvenes en nuestra ciudad? El que está urbanizado y vive en familias con ingresos y nivel cultural bueno o al menos razonable, estudia, trabaja si encuentra en qué y piensa en un futuro mejor, pues sabe que es posible aunque sea marchándose al exterior. Su nivel intelectual le permite darse cuenta de ello.

El que vive bajo chapas, costaneros y cartones, seguramente ya arrancó mal de pequeño pues fue mal puchereado, sus neuronas y su físico no lograron el desarrollo adecuado y su coeficiente de inteligencia está más bien cerca del piso que del techo. No tiene trabajo, si de futuro llega a tenerlo será de muy bajo nivel, ni pensar en estudiar, está fuera de sus expectativas, no tiene presente ni futuro. Lo mejor que puede hacer cuando consigue plata, por una changa o porque la afanó, es drogarse. Esto es un círculo infernal y sin fin pues cada vez requiere más drogas y más dinero para obtenerla y hace lo que sea para poder seguir en ese otro mundo en el cual se siente una persona feliz e importante.

Entonces debemos tener claro que las cosas no pasan solamente por administrar bien, que no pasan sólo por la atención médica, que tenemos una sociedad fracturada en la cual se han instalado varios mundos diferentes y que estos mundos tienden a chocar entre sí y que si no empezamos a detener estos choques, se pueden general lesiones muy grandes e importantes y con serias consecuencias sociales.

También en ese camino debemos detener a los "vivos", a los que aprovechando el río revuelto tratan de "pescar" lo ajeno y de los que hace pocos días hemos tenido un ejemplo en Euskal Erría cuando se produce la quema de garitas y los posteriores robos y se apunta contra los que viven en un asentamiento cercano en la calle Candelaria, como los autores de esos desmanes. Pero una muy buena investigación policial determina que los autores de estos hechos viven en una cooperativa de viviendas llamada Inve 16.

Trabajé durante varios años en forma honoraria en barrios marginales, era mi forma de colaborar con los que, sin que fuera su culpa, tenían menos o mucho menos que yo. Las personas que viven allí forman grupos humanos como los de cualquier otro lugar. Hay personas honestas y chorros. Hay pibes potencialmente inteligentes y otros con "3 neuronas". Hay gente laburadora y otra que se dedica sólo a la timba y al afane. ¿Saben cuál es el gran problema de esas personas? Viven en el "sótano" de la sociedad y desde allí se ve poco y mal y los "de afuera" los miran de reojo y sin la menor intención de entender lo que pasa y menos de darles una mano para que salgan a la superficie.

El punto es definir lo que queremos. ¿Queremos barrios cerrados para la gente de buen nivel económico? ¿Queremos barrios peligrosos para los de clase media? ¿Queremos barrios en los que no se puede entrar para los más pobres? ¿Queremos seguir llenando las cárceles?

No es necesario, si no se desea, pensar humanamente sobre esta situación, se puede pensar desde un punto de vista economicista y comprobar el elevadísimo costo del equipamiento policial, de las cárceles, de las guardias privadas y de los seguros.

¿No sería mejor y más económico terminar con los problemas reseñados? No esperemos a que la ola de la pobreza nos aplaste y no lo miremos desde un punto de vista "paqueto" porque esa gente no camina de traje y corbata, no les sirve para recoger basura.

Hace años le comenté al Director de una importante Mutualista mi idea de un Sistema Nacional de Salud en el cual el Estado, entre otras cosas, se encargara de pagar la cuota mutual y demás gastos de salud de aquellos que probadamente no pudieran hacerlo.

Su respuesta fue muy clara: "Está muy bueno lo que vos planteás, pero ¡¿querés que tengamos que cerrar?!, los socios de la mutualista no quieren ver sentado al lado a una persona de short y chancletas".

Hasta la próxima semana.-

Por: Carlos Cáceres Durán | LOS ARTICULOS DE CARLOS CACERES DURAN | Comentarios (0) | Referencias (0)

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