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Viernes, 07 de enero de 2005
EL NUEVO GIGANTE DEL MUNDO: CHINA
Estados Unidos de América siempre ha mirado de reojo hacia Latinoamérica, sucede que éste es su patio trasero y para "nuevos ricos" (dentro de los tiempos históricos) como los yanquis, es preferible mirar y atender el frente de la casa que es lo que pueden ver los transeúntes y no el fondo que en definitiva sólo lo ve su propietario. Por otra parte, gente con el criterio de los habitantes de ese país, que se sienten el ombligo del mundo y que creen que más allá de sus fronteras no hay nada. En donde se da el caso de que personas con ingresos económicos muy altos, hasta para sus propios parámetros, como el propio George Walker Bush, no salgan a conocer lo que hay fuera del territorio en el que viven.
Bush, hijo de un ex Presidente yanqui, Gobernador de Texas y millonario, nunca había salido de USA ¡hasta que fue electo Presidente! Podemos tener entonces claro que su conocimiento del resto del planeta era más o menos como el de los Reyes Católicos, cuando Colón les pidió dinero para salir a descubrir la ruta de las especias.
Es en este escenario que China, consciente de su creciente importancia, sale a recorrer el mundo y en estas regiones encuentra el "campo de orégano" para sus intereses. Importantes analistas mundiales dicen que China tiene el potencial para convertirse en una nueva presencia hegemónica en la región en un par de décadas, su influencia también puede suponer un cambio importante en el equilibrio de fuerzas geopolíticas y económicas del hemisferio.
El presidente Hu Jintao ha visitado en el mes de noviembre la región y en ella a cuatro naciones: Brasil, Argentina, Chile y Cuba.
América Latina y el Caribe representan en este momento apenas 3,2 por ciento del intercambio comercial de China con el resto del mundo, pero el país asiático es un mercado de 1.300 millones de habitantes cuyos ingresos vienen aumentando año tras año.
China es el segundo mayor mercado para las exportaciones de Brasil, país que representa el 50% del PBI sudamericano. Las ventas brasileñas a ese destino aumentaron 153 por ciento en 2003 con respecto al año anterior.
No es el único acuerdo, los gobernantes chinos firmaron con México un acuerdo de libre comercio y negocian otro con Chile, con el cual comerció por valor de 3.290 millones de dólares en 2003, un 35 por ciento más que el año anterior.
Empresas y gobierno forman en China una simbiosis de intereses que es parte del éxito de modelo de capitalismo chino, según indican los expertos y estudian formas de penetrar en estos mercados con sus productos, pero además brindan la oportunidad a los productores de la región de ingresar a su mercado.
China necesita de productos básicos para sostener su crecimiento, de más de 8% anual en la última década. Su voracidad es responsable de la subida general de precios de las materias primas a nivel mundial en estos años.
Este último hecho es muy importante, en especial para los países periféricos y fue destacado recientemente por el Presidente del BID Enrique Iglesias como un hecho que no se producía, en sus dimensiones actuales, desde la década del 50 del siglo pasado.
El Banco Asiático de Desarrollo indica que China es el mayor consumidor de cobre, estaño, zinc, platino, hierro y acero del mundo. El año pasado absorbió 40% del cemento mundial, 30% del carbón, 30% del acero y 25% del aluminio y cobre.
Los economistas vinculan el alto crecimiento de la economía latinoamericana en 2004, al aumento de las compras chinas de productos básicos. Además, entre los cinco mayores países inversores, China superó en 2003 por primera vez a Japón y ocupó el 4to. lugar, después de USA, Gran Bretaña y Francia, según la Organización de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo.
En su discurso ante el parlamento brasileño, Hu Jintao afirmó que su país invertiría 100.000 millones de dólares en América Latina en los próximos 10 años. Y agregó que esperaba relaciones de "amigos políticos de confianza en todos los ámbitos, con base en el apoyo mutuo". Como dicen, ¡más claro echarle agua!
Evidentemente China busca aumentar la influencia política, los mercados y las redes de negocios para sus empresas, con lo cual podría tener firmes sus anclas en Latinoamérica.
Los países de esta zona son productores de alimentos agroindustriales y encuentran bloqueados los mercados de la Unión Europea y USA, el que China les brinde un nuevo mercado en donde colocar dichos productos les permite algo así como un gran suspiro de alivio pues logran descomprimir sus ventas y con ello tienen la posibilidad de mejorar la situación de los habitantes de sus países. Les permite además buscar algún camino de crecimiento distinto al estilo del ajuste de los últimos 20 años, en gran medida determinado desde Washington y podría provocar que las compras de insumos industriales y tecnológicos que actualmente realizan en los denominados países del Primer Mundo, pasen a realizarlas en China y ello tendría consecuencias importantes.
Los chinos dicen que invertirán unos 10.000 millones de dólares por año en esta zona, pero ese es el básico, esta suma podría aumentar. En 2003, la inversión extranjera directa a la región descendió 9%, hasta 36.700 millones de dólares. En 1998 (año pico de las privatizaciones) había sido de 88.000 millones de dólares.
Como decíamos al principio, USA sólo mira cada tanto a su "patio" para ver como están las cosas. Washington está concentrado en la "guerra contra el terrorismo" y su modelo de integración hemisférica (el ALCA) está en el congelador. Sin un pasado especialmente traumático en la región, China no despierta desconfianzas. Beijing cuenta con aceitadas relaciones políticas con gobiernos de centroizquierda predominantes en la región y una imagen pública positiva.
Pero América del Sur (en particular el MERCOSUR) no muestra una estrategia de desarrollo desde la cual montar negocios con el socio asiático. Han existido visitas de los Presidentes a China y muchas palabras se han publicado sobre el tema, pero no se ha montado un infraestructura eficaz y de penetración, que permita instalarse e incrementar y concretar las ventas. Entre tanto, el Presidente chino consigue con relativa facilidad que Brasil, Argentina, Chile y Perú declaren economía de mercado a su país, categoría que no tiene en la Organización Mundial del Comercio. Esto provocó un gran enojo de los industriales brasileños y argentinos ante el peligro de la competencia desleal de productos chinos. México es ejemplo a tener en cuenta. Varias de sus industrias del calzado, el vestido y el vidrio no pueden competir con los productos chinos, de precios hasta 60% inferiores.
Las ventas chinas a México pasaron de 195 millones de dólares en 1989 a más de 4.000 millones en 2002 y 300 de sus industrias de ensamblaje más conocidas como "maquilas" se mudaron al país asiático.
Otro punto de contacto con China es la corrupción. Esta "industria interna" conocida como corrupción es fuente de 70 por ciento de las operaciones de lavado de dinero en Brasil, donde sólo la 3era. parte de los recursos liberados por el gobierno llega a su destino, de acuerdo con el Director del Departamento Judicial Internacional de la Fiscalía General, Milton Toledo Junior.
En el Índice de Percepción de Corrupción 2004 de Transparencia Internacional, China aparece con un puntaje de 3,4 en la escala donde el 10 equivale a "muy limpio" y el cero a "muy corrupto". Brasil tiene 3,9 puntos, Argentina, 2,5 y Paraguay, 1,9. Chile y Uruguay son excepciones, con 7,4 y 6,2 puntos, respectivamente. El nivel de corrupción es alto, como en América Latina, dicen los técnicos. Los chinos "son proclives a lavar dinero, como gran parte de la élite latinoamericana". La cuarta generación de líderes chinos, en el poder desde marzo de 2003, es consciente del caballo de Troya de la corrupción, afirma el libro "Los nuevos dirigentes de China: Los archivos secretos", publicado en noviembre de 2002 por The New York Review of Books. En Uruguay está entrando un nuevo gobierno y uno de los puntos a los que deberá prestar especial atención es a este tema. Por un lado necesitamos mercados a los cuales exportar nuestra producción agrícola y ganadera, pero por otra parte también debemos hilar fino para que no importar "basura" comercial a nuestro país, así como no importar corrupción.
Además debemos asegurarnos de qué estructura de producción es la que queremos y si esos mercados serán duraderos, porque no podemos competir en muchos rubros con la producción china y si desmantelamos esas áreas de producción y nos concentramos en los rubros del campo, podemos quedarnos sin marcha atrás.
Un alternativa es que el Estado incentive el desarrollo de áreas que requieran el uso de la inteligencia y que añadan mucho valor al producto terminado, pero para esto se necesita capacitar técnicos y mano de obra y es algo que lleva tiempo a más de investigación.
Son muchos los años en que los desgobiernos de este país se han apartado de sus reales funciones y no es algo que se arregle de un momento para otro.
Hasta la próxima semana.
Por: Carlos Cáceres Durán | LOS ARTICULOS DE CARLOS CACERES DURAN | Comentarios (0) | Referencias (0)