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Viernes, 11 de febrero de 2005

LA COLUMNA DE CARLOS CACERES 11 DE FEBRERO DE 2005

PRENDELE FUEGO AL URUGUAY PARA QUE SE ACUERDEN DE NOSOTROS

Hay que reconocerle a estos últimos gobiernos que son absolutamente coherentes. Las tarifas de las empresas públicas subieron, subieron y subieron, sin que sus servicios mejoraran en proporción a justificar esos aumentos disparatados y todo ¡para que el derroche siguiera adelante! A lo largo de estos años nos hemos enterado que destinaron el dinero que se recaudaba para construir viviendas para los jubilados (carentes de recursos para comprarlas), a Rentas Generales o sea al derroche, al amiguismo o al bolsillo de alguno de ellos. Préstamos internacionales con destino específico, pues se piden para algo concreto que marcharon al agujero negro del derroche estatal, como el recordado préstamo para la reactivación de las Mutualistas de la Salud Privada, cuya mayor parte terminó esfumándose nunca se sabrá en que y ello fue expresamente reconocido por el gobierno, sin siquiera inmutarse por el grosero desvío del dinero.

Los dineros para la educación también se evaporaron, incluidos los del remate de la terminal de contenedores. En líneas generales lo que no se esfumó no se ejecutó, como forma de decir que la situación mejoró. De esa manera y como era de esperar, todos los servicios del Estado se resintieron. La policía no tiene combustible para los vehículos y falta que les digan que utilicen el auto de Pedro Picapiedra. ¡La justicia no tiene ni para comprar papel para los dictámenes! En el Palacio Legislativo no tienen papel higiénico, en el barrio Las Láminas de Bella Unión se disparó una epidemia de hepatitis. Complejos habitacionales que al año de construidos, tienen fallos estructurales gravísimos, liceos y escuelas que a los seis meses de edificados tienen paredes fisuradas de tal manera, que hace imposible o muy peligroso el utilizar esos locales y así la lista podría ser casi infinita. Por supuesto que tampoco controló nada el Banco Central y de esta manera permitieron que sus amigos, es decir gente de tanta "capacidad y honestidad" como los Rohm y los Peirano, destruyeran absolutamente la economía de lo que quedaba de la clase media de Uruguay. De paso, para no aburrirse, endeudaron al país en otros 8.000 millones de dólares que ninguno de nosotros pudo ver, por supuesto. ¡Ahora permitieron que una buena parte del territorio se prendiera fuego a tiempo real! ¿Por qué digo permitieron? Pues lo digo porque no tomaron las medidas para evitar que ello sucediera y si acaso igual sucedía, no tomaron las medidas para controlarlo rápidamente antes de que se saliera de control. Por eso digo que lo permitieron, porque no cumplieron lo que la ley 15.896 establece.

Artículo 1º.- (Ley 15.896).- "Compete al Poder Ejecutivo, por intermedio de la Dirección Nacional de Bomberos dependiente del Ministerio del Interior, la función de policía del fuego en sus fases preventiva y ejecutiva, así como todo lo relativo a la prevención y combate de fuegos y siniestros, que aparejen peligro inmediato a la vida humana o los bienes. A tales efectos, tendrá jurisdicción en todo el territorio nacional".

Han gastado como decía antes 8.000 millones de dólares, de los cuales 1.200 millones sólo en el año que terminó. La principal industria del país sin la menor duda es el turismo, deja alrededor de 800 millones de dólares por temporada y bien podría dejar mucho más. Entonces, si mi razonamiento no falla, se debería hacer todo lo necesario para cuidar esa industria. Se deberían tener los mejores equipamientos para los destacamentos de bomberos. Esos bomberos deberían tener buenos sueldos que permitieran seleccionar personal de calidad. Se deberían tener aviones como lo que se usan en el norte del continente, para descargar agua sobre los focos ígneos. Se deberían realizar inspecciones en la zonas arboladas y no permitir suciedad generada por el hombre o la propia suciedad ambiental. Esto último es elemental y está en cualquier manual de prevención del fuego. Pero ¿sabe qué? Los bomberos ganan 3.000 pesos líquidos por mes, con esa miseria, por no llamarla limosna, se les hace difícil hasta comer.

Por otra parte tienen un solo día libre por semana con lo cual tampoco les queda tiempo para hacer algunas changas que les arrimen algún peso extra. Ahora pensemos, cuando estamos algo indispuestos por ejemplo, por una gripe, y comemos pocos nos sentimos flojos y sin fuerzas. Entonces esta gente que realiza una tarea en la cual tener un excelente estado físico es fundamental para realizar bien la tarea e inclusive para no perder la vida, ¿cómo les parece que pueden realizar esas tareas? Lo mejor que su valor y esfuerzo les permite, ¡pero no lo mejor que se podría realizar!

Realizando el mismo razonamiento, sucesivos directores del Cuerpo de Bomberos comenzaron a repartirles partidas de alimentos básicos, a partir del dinero generado en las inspecciones de locales. El ministro del Interior se opuso, ¡faltaba más! Solamente se puede dar comida a los bomberos en Montevideo, en el resto del país ¡que coman lo que encuentren! ¿A quién de los actuales gobernantes le importa si un bombero se muere? ¡¡Hay muchos pobres para ocupar ese lugar!! ¡Esa es la mentalidad de los políticos blancocolorados! Usted de repente podrá pensar "Bueno, cuando están en el cuartel pueden comer algo y pasar menos hambre". ¡¡ERROR!! No hay comida ni siquiera para cuando el bombero está de servicio. Si logran juntar algunos pesitos se tienen que arreglar con unos flacos mates para llenar el estómago durante la jornada de trabajo.

Usted podría seguir pensando y decir: "Y bueno, a mí me pagan 1.500 pesos de jubilación, así que será porque ¡no hay recursos para nadie!" ¡¡ERROR!! La Ley 15.896 en sus artículos 2º y 9º establece claramente que la Dirección Nacional de Bomberos dispondrá de recursos "genuinos", es decir, generados por sus propias competencias.

Artículo 2º .- "El Poder Ejecutivo dictará los reglamentos de policía de fuego, estableciendo medidas y dispositivos de prevención de carácter permanente o circunstancial, y los casos de su aplicación; así como las multas que correspondan por la contravención a sus disposiciones, las que se graduarán de acuerdo a su gravedad, entre un mínimo equivalente a 10 UR (diez Unidades Reajustables) y un máximo equivalente a 200 UR (doscientas Unidades Reajustables)".

Artículo 9º.- "La Dirección Nacional de Bomberos podrá contratar con los usuarios los servicios de prevención que éstos requieran de la misma".

Los artículos 11º y 12º aclaran más estos conceptos:

Artículo 11.- "Los servicios de competencia de la Dirección Nacional de Bomberos son gratuitos, excepto en la situación prevista en el artículo 9º. Se consideran servicios de competencia de la Dirección Nacional de Bomberos, las operaciones relativas a los siniestros o accidentes que determine la reglamentación de la presente ley".

Artículo 12.- "La Dirección Nacional de Bomberos podrá cobrar en concepto de retribución del servicio, los auxilios y otras prestaciones no comprendidos en el artículo anterior. A estos efectos se consideran servicios especiales, no comprendidos en la competencia específica de la Dirección Nacional de Bomberos, los siguientes o sus similares: servicio de prevención de incendios en barcos; auxilio de vehículos en situación de peligro no resultante de accidente en la vía pública; apertura de puertas de fincas a solicitud de sus ocupantes; rescate de animales; desagotes en general cuando no afecten o hagan peligrar en forma inmediata vidas o bienes; aprovisionamiento de agua a instituciones que no sean de asistencia médica, de seguridad pública o de interés público".

Aunque la cifra decayó algo desde la crisis de 2002, el promedio anual de ingresos por este concepto es un monto importante.

Ha habido alguna renovación de flota, pero las autobombas más nuevas, de color amarillo (las anteriores son rojas) tienen ya 18 años de baqueteo.

Además hay otro rubro tan importante como el anterior: las habilitaciones.

La Ley 15.896 establece que:

Artículo 4º.- "Ninguna construcción, salvo las destinadas a vivienda de un núcleo familiar, podrá ser habilitada para su uso sin la previa autorización de la Dirección Nacional de Bomberos". Es decir que desde un salón de quinielas a una discoteca, de un boliche a un tambo, de un galpón para leña al Palacio Estévez, toda construcción que no se limite a ser hogar de una familia debe ser inspeccionada y si se quiere utilizar, habilitada previamente.

El costo de esta habilitación, entre la denominada "inspección primaria" y la "inspección final", oscila lo mínimo entre 6.000 y 7.000 pesos, para las construcciones más sencillas y pequeñas. Se estima en un mínimo de 20 - 30 cada día, las solicitudes que cada día se efectúan en la mesa de entrada del Cuartel Centenario o en dependencias de todo el país. Tomando este cálculo por la punta más baja, ello implica entre un millón y medio y dos millones de dólares anuales, que debieran ingresar a la Dirección Nacional de Bomberos. Por supuesto que esto no ha sucedido como debiera. En momentos en que por lo menos parte de este dinero lograba llegar los bomberos, un porcentaje se empleaba para comprar equipamiento, ropa antifuego e incluso comida, buscando compensar las deficiencias crónicas que atraviesa el personal que debe enfrentar los siniestros. "El año pasado el Ministerio del Interior ordenó que todo el dinero fuera a su caja, que ellos lo administrarían: desde entonces no alcanza para darle ni siquiera un plato de comida a los que estando de guardia y con 3.000 pesos mensuales líquidos jamás llegan a fin de mes. Cuando el incendio en La Esmeralda, algunos bomberos de mal comidos no podían ni mover las patas".

Ese es el Uruguay magnífico de Batlle, Alfie, Sanguinetti, Lacalle, De Posadas y tantos otros que comen bien todos los días y que todavía no se enteraron de que hay gente que la pasa muy mal en Uruguay y que si se enteraron nunca lo han demostrado y seguramente no les interesa en lo más mínimo, en tanto no los incomode con su visión.

Veamos algunos de los recursos publicitados recientemente y con los que se cuenta para combatir los incendios en Uruguay:

Fray Bentos: la autobomba principal tiene más de 20 años y la de apoyo es una Hino Ranger del año 1948.

José Enrique Rodó (Soriano) la autobomba es una Magirus-Deutz, de 1951. La Barra (Maldonado) la bomba auxiliar es una Land Rover de 1952.

En Tranqueras (Rivera) hay tres autobombas: salvo la de 1987, las otras dos son de 1947 y 1960.

En Sarandí Grande, la autobomba es de 1952 y no pertenece a los Bomberos, es de la Intendencia de Florida.

En Rosario (Colonia) la segunda autobomba, una Chevrolet Master de 1941, está fuera de servicio por falta de repuestos.

Los bomberos se esfuerzan al máximo por mantenerlos en las mejores condiciones y así pueden prestar servicio, solamente por el esfuerzo del personal. Pero ¿cuántas desgracias podrían evitarse si el equipamiento fuera actual? Si el dinero que era para los Bomberos no hubiera ido a parar a la "basura", el monto generado solamente durante el gobierno de Batlle hubiera alcanzado para modernizar la flota.

Hay gente que responsabiliza a los bomberos por lo ocurrido en los incendios recientes, pero en realidad los responsables y los que debieran ser denunciados civil y penalmente, son los actuales y los anteriores gobernantes que olímpicamente resolvieron que los rubros no fueran a donde debían ir. ¡Y ojo!, que hay antecedentes al respecto, si pensamos un momento, el Ministro de Turismo de Sanguinetti, Benito Stern, más el Subsecretario y el Director General del Ministerio, fueron procesados por estos exactos motivos. Lamentablemente los jueces uruguayos actúan de oficio en poquísimas ocasiones. Yo supongo que deben decirse a sí mismos: "¡No te metas, que es para complicarte! Hacé de cuenta que no te enteraste de nada." Esto es lamentable, pero así es la mentalidad de muchos uruguayos. ¡El famoso "no te metás"!

¿La Dirección Forestal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca hizo cumplir la ley respectiva? Se dice que no.

El Ministerio de Transporte y Obras Públicas y su Dirección de Vialidad debe hacer cumplir normas que ayudan a prevenir incendios, ¿las normas se cumplían? Los técnicos dicen que no.

La Intendencia Municipal de Rocha, encargada de vigilar que los predios baldíos y las zonas boscosas de las propiedades familiares estén limpias, elemento importantísimo para evitar incendios y si los hay evitar su propagación, ¿cumplió con sus obligaciones? Yo diría que no.

Los técnicos que han empezado a analizar las circunstancias y resultados de los incendios, dicen que si cada cual hubiera cumplido con lo que tenía que hacer, no se hubiera generado la destrucción que se provocó.

Pero pedirle a gobernantes que sólo se han preocupado por sí mismos, que se acuerden de aquellos que en su momento los eligieron para ocupar cargos gubernamentales y para llevar adelante al país, es al parecer exigir demasiado. El sector colorado del partido gobernante en estos últimos 33 años, tuvo una caída violentísima, cabría preguntarse si el otro sector tomó nota de este hecho y hará lo necesario para que no le suceda lo mismo. Para ello tendrían que comenzar a preocuparse de la gente, tan sencillo como eso, pero por lo menos algunos subsectores, lamentablemente para el conjunto de la sociedad, están más bien en la onda de la revancha, aunque el país siga en la cuneta, adonde lo llevaron. Si siguen por ese camino, que luego no se quejen cuando les pidan cuentas dentro de cinco años.

Hasta la próxima semana.


Por: Carlos Cáceres Durán | LOS ARTICULOS DE CARLOS CACERES DURAN | Comentarios (0) | Referencias (0)

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