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Sábado, 04 de febrero de 2006
TERMINEMOS CON LOS PARCHES Y PREPAREMOS ROPA NUEVA
Entre mediados de 2004 y principios de 2005 dediqué más de un artículo al tema de la marginalidad y sus consecuencias, en los mismos marginales y en quienes deben interactuar con ellos, ya sea porque deben ingresar a esas zonas a trabajar o porque viven allí mismo y deben compartir los mismos habitats con los marginales.-
En un tramo de uno de esos artículos me refería a algo que me había sucedido en la Ciudad Vieja, esperando que abriera sus puertas el comercio de un cliente a quien tenía que entregarle una mercadería. En la vuelta andaban dos chicos de unos 12 años más o menos y me puse a hablar con ellos. Me contaron que se dedicaban a los pequeños hurtos, que vivían con su familia en una casa abandonada de las cercanías.
Les pregunté si robaban para comer y la contestación fue negativa, la comida era un tema aparte y siempre encontraban algo para alimentarse. Robaban para darse los pequeños gustos que cualquier otro chiquilín tendría solucionados por parte de su familia.
Robaban para comprarse unos championes, una pelota o un pantalón. Y lo que es peor, no les parecía que estuvieran haciendo nada incorrecto. Su razonamiento refería a que esa era la manera de ganarse la vida que conocían, ese era su "empleo", como si fueran a una oficina o cavaran un pozo. Este tipo de gurises de pequeños son rateros, roban por descuido o arrebatan carteras, pero cuando sean mayores muchos de ellos pasarán esas fronteras menores del delito e ingresarán a otras etapas donde la vida de ellos y de sus víctimas estará en juego.
Luego en otro artículo me refería a la división de la sociedad uruguaya en dos mundos y la ubicación de algunos de ellos y hacía referencia a un asesinato reciente en ese momento, el de un guarda conductor de Ucot.-
Lo más alarmante de este asunto de la marginalidad, decía en ese momento, es que se ha tornado en algo estructural y permanente. Ya no sólo se margina al harapiento, al mendicante, ya desde hace varias décadas se habla de áreas marginales.
En nuestra ciudad, zonas como Cerro Norte, Barrio Borro, Casabó, 40 semanas y otras tantas por el estilo, son lugares marcadamente marginados. Son los dos mundos de los que hablábamos en oportunidad del asesinato de un transportista de la empresa Ucot.
Uno de esos mundos es el oficial, el de la sociedad de principios tradicionales y socialmente integrada. El de los chorros de alto nivel, traje y corbata.
El otro mundo es el de los chorritos, los rapiñeros, los socialmente desestructurados, los que están jugados a no ser nada y a los que por eso mismo no hay barreras morales o éticas que los puedan parar, porque en su dimensión no existen estos límites.-
Ahora la semana pasada se produjo una nueva muerte, en esta ocasión un obrero del transporte de 53 años, que trabajaba en la empresa Raincoop.-
Y seguimos equivocando el camino y los conceptos. Escuchaba en estos pasados días en la televisión, hablar en una reunión que se realizó en la zona, a un dirigente del gremio del transporte diciéndole a los vecinos que entre todos debían ayudar a que no sucedieran estas cosas nuevamente.-
Pero yo digo, es que acaso los vecinos decentes de estos barrios son los que asaltan y matan ? por supuesto que no. Los que lo hacen están por afuera de las estructuras y ese es el tema ! estas gentes, si es que se les puede llamar de esa manera, no dudan un segundo en asesinar ! no pueden ser encuadrados en los mismos parámetros que el resto de los habitantes ! porque aunque el país fuera rico y rebosara en recursos y trabajo, estos delincuentes seguirían en su senda, porque se criaron así, porque nadie les inculcó valores, porque descubrieron que era más fácil sacarle a los demás, que ganárselo trabajando y ese es un camino muchas veces sin retorno !
Otro tema son los menores. Nadie pretende que los menores ( o inclusive un adulto ) sean llevados a una cárcel por robar algo de comida, en todo caso lo sensato sería darle las herramientas para obtener su alimento honestamente y a ese respecto en varios barrios periféricos se han entrenado a muchas personas de todas las edades, en cultivos hidropónicos y es impresionante como esos compatriotas, jóvenes, adultos y hasta ancianos, se entusiasman con la posibilidad de hacer algo útil y en el caso de los más jóvenes, también de salir de la rutina de la calle y la droga.-
Pero tampoco es algo lógico que por un año de diferencia, alguien pueda matar a una persona y en pocos años estar en la calle libre y sin antecedentes. Además estos jovencitos son usados por adultos para cometer crímenes o para echarse la culpa, porque prácticamente no sufren ninguna medida importante, en relación al daño cometido.-
Sería mucho más sensato que se tomara una edad, por ejemplo 14 años, edad que en la actualidad es como los 18 años de varias décadas atrás, como piso para tomar medidas más amplias en determinados delitos: asesinato, violación, hurto con daños, copamiento, secuestro, rapiña con violencia.-
Que la tentativa de hurto también tenga una pena importante, pues en definitiva entre la tentativa y el hecho consumado sólo media el poder concretarlo.-
Tampoco es cuestión de juntar a estos menores con adultos, lo cual sería totalmente insensato. Lo que habría que hacer es aplicar penas severas a estos menores, que tengan claro que no la van a sacar gratis. Recluirlos en establecimientos especiales y con el nivel de seguridad adecuado, para que no se puedan fugar alegremente.-
Con personal especialmente seleccionado, capacitado técnica y humanamente, con un entrenamiento adecuado a la tarea y con una retribución económica adecuada.-
No es cuestión de crear más depósitos de ladrones, en este caso menores de 18 años, sino de generar barreras de aviso para estos muchachos y para los que igual las traspasen, sacarlos de circulación para que no sigan por ese camino, así de sencillo.-
Luego tratar de reencausarlos, pero no largando nuevamente a la calle a potenciales criminales, sin que al menos cumplan una razonable pena de detención.-
Hay por otra parte que tratar de aportarles elementos que les permitan si lo desean, orientarse al trabajo en lugar de la delincuencia, pero no perdamos de vista que en Uruguay el trabajo es poco y mal pago y que el que se acostumbra a vivir cómodo sin mucho esfuerzo, es difícil que cambie de un día para el otro a las 8 horas y menos si le van a pagar con moneditas.-
Otro tema es que el legajo de los menores al pasar a mayores no se "evapore", que esté a disposición de los jueces y técnicos penitenciarios.-
Que no vuelvan a darse barbaridades como los asesinatos realizados por el "Cosita" y el "Sapo", que de menores fueron diagnosticados y definidos como altamente peligrosos y sin embargo, luego de que pasaron a ser mayores, nadie más supo de estos informes y ya sabemos lo que sucedió, el tendal de muerte que dejaron en su camino.-
El INAME debe dejarse de jugar al Instituto bondadoso e inoperante y tomar las medidas correspondientes, para terminar con la fugas y agresiones.-
Si no tienen recursos o el personal no es el adecuado, deben decirlo. Terminemos de una vez por todas, con una costumbre uruguaya que es lamentable, me refiero a que cuando se designa a un jerarca en una Institución Estatal, si este descubre luego de estar en funciones, que carece de los elementos económicos, humanos y materiales para cumplir bien con su tarea, no dice nada y trate de arreglarse con lo poco que tiene.
Por supuesto que en un 90 % de los casos no lo logra y todo termina en la misma mediocridad anterior o aun peor.-
Entonces por favor, definamos de una buena vez que hacer, diagnósticos son lo que sobran, porque ya estamos todos hartos de ver una policía que no está ni pintada.-
Estamos todo hartos de la inseguridad. Estamos todos hartos de que lo que nos costo sangre, sudor y lágrimas obtener, sea robado en pocos minutos, sin que jamás sea posible recuperarlo.-
Estamos todos hartos de tener que estar recluidos detrás de rejas, mientras los ladrones se pasean tranquilos por la calle.-
Estamos hartos de ver morir personas a mansalva, porque además esas personas podríamos ser nosotros o nuestros seres queridos.-
Estamos hartos de que pasen los años y nada cambie, más bien empeora !
Estamos hartos de que se hable de los derechos de los delincuentes ( muy respetables por cierto ) y nunca de los derechos de las víctimas.-
No queremos seguir estando indefensos, queremos ver como sucedía hace 40 años atrás, a la policía patrullando los barrios, realizando prevención del delito !
Si las seccionales abarcan zonas muy grandes, como dicen algunos comisarios, pues en lugar de 25 seccionales instalen 50. Denles vehículos y si hay pocos añadan aunque más no sea alguna bicicleta.
Denles recursos humanos capacitados y no los policías de juguete que en su mayoría, hay en la actualidad. Páguenles salarios decentes, porque por chirolas que esperan obtener ? lo que tienen ahora, policías inadecuados desde todo punto de vista: físico, técnico, cultural y humano. Muchos de los cuales, como se ha comprobado, tienen recursos extras, obtenidos de mirar para otro lado, cuando no de meter la mano ellos mismos.-
Terminemos con los parches, porque esta "ropa" ya no resiste más arreglos.-
Contador Astori, está muy bien pagarle las deudas al FMI, pero por favor y los que vivimos dentro de fronteras ? no tiene alguna deuda con nosotros ? Piénselo.-
Señores no sigan tirando del piolín, porque puede romperse.
Ya está muy delgado.-
Hasta la próxima semana.-
Por: Carlos Cáceres Durán | LOS ARTICULOS DE CARLOS CACERES DURAN | Comentarios (0) | Referencias (0)