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Sábado, 14 de octubre de 2006

A LA COLUMNA DE CARLOS CACERES DURAN DE 14 DE OCTUBRE DE 2006

LOS ULTIMOS DINOSAURIOS QUE SE RESISTEN A DESAPARECER

La semana pasada mire en el programa Zona Urbana una especie de tragedia griega que no me hubiera esperado ver en este país
En escena apareció un político de unos 44 años, que en 2005 supo recolectar 200.000 votos en Montevideo, lo cual luego de la estrepitosa y esperada caída del sector que se ha colocado más a la derecha en el partido de oposición o sea los Colorados, fue políticamente hablando un resultado interesante. Por supuesto que me refiero al Doctor Pedro Bordaberry Herrán, quien fuera candidato a la Intendencia del Departamento de Montevideo en las últimas elecciones.

Durante estos últimos años en cada ocasión en que se le preguntaba al Doctor Bordaberry sobre su padre, el ex Presidente legal primero y luego de facto en la década de los setenta del siglo pasado, escurría el bulto, argumentando que no era razonable que se le pidiera opinar sobre su padre. Era un punto atendible, pues en general si alguien tiene discrepancias con su padre, evita ventilarlas en publico, hasta por una razón de educación. Durante los anteriores gobiernos Bordaberry con calma y eficiencia fue ocupando cargos primero como Director de Industrias, luego como Ministro de Turismo y también de Deportes.

Con una actividad señalada como eficiente y honesta e indicando en todo momento de manera expresa que creía en la democracia y criticando de manera elíptica la actuación de su progenitor, se fue construyendo un camino dentro de la actividad política. En su campaña en las elecciones departamentales no uso su apellido, sino que todo era encabezado por su nombre, en un intento se supone, de evitar discusiones y recuerdos sobre los pasados años de la dictadura que encabezó su padre, hasta que los militares lo mandaron para la casa.

Y hasta el pasado miércoles 4 de octubre, mantuvo esta posición de decir y no decir, que no estaba de acuerdo con lo que su padre había hecho desde el 27 de junio de 1973 y hasta el 12 de junio de 1976.-

Pero desde el primero de marzo de 2005, las cosas cambiaron en Uruguay y mucho, la democracia verdadera y no la de la complicidad con los represores metió "la pata en la puerta" y no dejó que siguiera cerrada. Como dice Samuel Blixen en Brecha: "Antes era el silencio impenetrable, la cortina metálica que clausuraba todo. Podía ser la decisión presidencial de Julio María Sanguinetti ordenando archivar las investigaciones judiciales sobre los delitos económicos en el Banco de Seguros o decretando la caducidad, “por las dudas”, en la desaparición de Abel Ayala, víctima del Escuadrón de la Muerte o impidiendo que la justicia actuara en la denuncia sobre la Operación Zanahoria o lo que es peor, ocultando la verdadera identidad de una supuesta hija de su jefe de Policía en San José (se refiere a Macarena Gelman Irureta Goyena). O podía ser la amenaza constante de la usina de las “fuentes confiables del Ejército” sobre un “retorno al pasado” o las advertencias sobre desacatos. En cualquiera de las variantes, el resultado era el mismo: secreto sin fisuras".


Pero desde ese primero de marzo de 2005, las cosas si que cambiaron, pasamos de tener gobernantes que protegían a sus amigos y correligionarios que habían actuado durante el período dictatorial, a tener en el gobierno a los sobrevivientes de quienes habían sido masacrados y desaparecidos durante la dictadura por los Bordaberry o Millor ( colorados ) o los Aparicio Méndez y el "Goyo" Álvarez ( blancos ), por citar a algunos conocidos personeros del período de ilegalidad y terror que abarcó desde el 27 de junio de 1973 hasta el 15 de febrero de 1985.-

Durante esos 20 años que fueron desde el 85 hasta el 2005, los gobernantes que presidieron Uruguay resolvieron que debían darle protección a sus amigos de la dictadura y no sólo votaron una ley que amnistiaba a los militares y policías, sino que a los civiles que no fueron comprendidos por esa ley, los ampararon de otras maneras.-

Invirtieron inclusive el sentido más elemental de una investigación, porque como puedo saber si un hecho esta o no comprendido dentro de los parámetros de en este caso la ley de Caducidad, si no investigo primero para saber que sucedió ? pues no, Sanguinetti, Lacalle y Batlle resolvieron sin tener los elementos para ello, que casos estaban incluidos o no dentro de la ley. Como hicieron ? fácil, preguntaron los nombres de los implicados y en los casos en que eran amigos suyos o correligionarios, pusieron su firma para que todo quedara en la oscuridad, en la ignorancia y por ende en la más total y absoluta impunidad.-

Hicieron todo lo posible durante estas dos décadas para que fuera imposible saber algo. Para que los asesinos intelectuales y materiales pudieran pasar los años de vida que les quedaban en calma y tranquilidad, como personas decentes que no eran y sin pagar por sus crímenes .

Últimamente y para completar este panorama descripto, se ha puesto en danza la teoría de que Michelini y Gutiérrez Ruiz fueron asesinados por motivos económicos, porque los asesinos buscaban dinero de la guerrilla uruguaya, que suponían ellos tenían en su poder. Personalmente me parece que se está armando un entrevero absurdo de conceptos.
Veamos, que duda puede existir de que la cúpula de la dictadura uruguaya quería terminar con los cabezas de la oposición política válida en libertad ? Michelini, Wilson y Gutiérrez Ruiz eran un reiterada molestia para los mandamases militares y civiles de Uruguay y no sólo por su oposición, sino porque estaban instrumentando contactos que les permitieran buscar un acuerdo entre los políticos decentes, la guerrilla y militares que no buscaran su beneficio personal, para intentar lograr una salida rumbo a la democracia y esto había que abortarlo antes que tomara cuerpo.

En esta situación que cosa más fácil que coordinar con los organismos de exterminio de Argentina su desaparición ? Primero el canciller de la dictadura el Dr. Juan Carlos Blanco les hace retirar los pasaportes, con lo cual los deja momentáneamente varados en Buenos Aires y luego Suárez Mason y Harguindeguy, dos de los principales carniceros de los golpistas argentinos, dan la orden a la patota de Gordon de que actúen.
Que "gancho" le pueden dar a estos facinerosos para incentivarlos ? pues les dicen que posiblemente puedan encontrar mucho dinero en poder de los dirigentes uruguayos. La trampa mortal entonces queda armada.

Pedro Bordaberry el miércoles no dijo nada que no se supiera.
Los uruguayos tenemos claro que Juan María Bordaberry no se subió a un avión y fue con un revolver a matar a nadie a la Argentina. Puedo aceptar inclusive que, como se dijo hace algunos años, existió una votación, en la cual se resolvió asesinar a estos líderes políticos uruguayos y en la cual el voto de Bordaberry fue por la negativa. Pero no puede decir Bordaberry que el no fue quien puso la firma en el Decreto del Poder Ejecutivo para disolver las Cámaras Legislativas, porque está el documento para probarlo.
No puede Bordaberry pensar que los uruguayos nos tragamos esa broma macabra, de que él nunca supo que habían resuelto asesinar a los líderes de la oposición que estaba en Buenos Aires, porque sería a esa altura del partido posiblemente un florero como se dice, pero era parte de la banda y por tanto por acción u omisión cómplice de sus actos.

El problema de gente como Bordaberry y el "Goyo" Álvarez, es que pensaron que sus amigos blancocolorados nunca iban a perder el poder y que entonces ellos nunca iban a tener que enfrentarse a la justicia.
El problema de esta clase de personas es que es tal su desprecio por la gente, que nunca pensaron que el voto de la ciudadanía sirviera para algo.
El problema de esta gente es que cuando se dieron cuenta que no tenían a su favor el voto de la población, seguramente pensaron: Que bien hicimos nosotros en no dejarlos votar por 12 años, mirá como se equivocan !!
Porque esa es su forma de analizar las cosas, creen tener siempre la razón y que los otros son los equivocados.

Hablan de la guerrilla de los 60-70 como de la peste y dicen que tomaron el poder para salvar al Uruguay de la dictadura del marxismo, pero cuando ellos resolvieron tomar el poder, esa guerrilla que no era marxista estaba aniquilada y el Partido Comunista era uno más dentro del Frente Amplio.
Si fueran sinceros los militares y civiles que instrumentaron el golpe dictatorial de 1973, dirían que quisieron cumplir con sus sueños megalómanos, pero ni siquiera son capaces de admitir esa realidad.

La megalomanía es definida por los psiquiatras como la sobreestimación delirante de las propias capacidades. Delirio de grandezas, fama o poder. Dicen los especialistas que no es una enfermedad por sí misma mientras no alcanza el nivel de delirio, de obsesión. Que en una sociedad que tiende a la depresión como la uruguaya, unas dosis razonables de autoestima, que le acerquen a uno a su propia realidad, ayudan lo suyo. Pero cuando adquieren una alta intensidad constituyen un serio peligro no sólo para el que sufre estos accesos de delirio, sino para todo el entorno que los ha de sufrir, como le sucedió a la población de Uruguay.

Debo reconocerle a Pedro Bordaberry algo, tuvo la valentía que la gran mayoría de los dirigentes de la derecha uruguaya no han tenido, quemó las naves y marchó adelante en defensa de lo que cree cierto o simplemente de su padre y soy de respetar a los que se la juegan dando la cara, mano a mano, aunque no comparta sus ideas y sus enfoques.

Porque Sanguinetti y Lacalle cuando fueron Presidentes y algo publicado en la prensa no les gustaba, llamaban a los directores de las publicaciones para pedirles que despidieran a los periodistas o que les pusieran una "mordaza", pero no rebatían aquello que no les gustaba, era más fácil usar el poder para acallar a los discrepantes, pero cuando quedaron en el llano ah ! se cuidan mucho de lo que dicen ! porque sin el poder del estado no son nada.

Como digo, yo no comparto las creencias y decires de Pedro Bordaberry, está muy claro y no por una razón de revancha, soy demasiado racional para tener esa actitud, sino simplemente por una cuestión legal: las leyes emanadas del Parlamento o expresadas en los términos de la Constitución, están diseñadas en teoría al menos, para que todos los habitantes de este país las cumplan y las acaten y si las transgreden para que se les apliquen las penas correspondientes.-

Dura lex, sed lex, Bordaberry, aunque cueste comprenderlo.

Hasta la próxima semana







Por: Carlos Cáceres Durán | LOS ARTICULOS DE CARLOS CACERES DURAN | Comentarios (0) | Referencias (0)

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